La Deserción Universitaria

La deserción universitaria

A través de estos primeros años del siglo XXI se ha consolidado en nuestro país, al igual que en el resto del mundo, una tendencia que preocupa y alarma a toda la comunidad educativa y cuyas consecuencias repercuten mucho mas allá de este ámbito especifico. La deserción universitaria se eleva como una montaña casi infranqueable en el camino de nuestra juventud y pone bajo amenaza no solo su futuro inmediato sino también el porvenir de toda la sociedad argentina.

Una encuesta realizada este mismo año por un sitio Web especializado (http://www.interuniversidades.com) entre 5.000 estudiantes de universidades de todo el país (tanto publicas como privadas) revelo que el 58,2 % de los universitarios abandona la carrera que había elegido en el primer año de cursada y, peor aún, un tercio de éstos directamente deja los estudios.

Y, si por acaso quedaba alguna duda respecto a la gravedad de la situación, las cifras oficiales son también categóricas e inequívocas. Ya un estudio realizado por la Secretaria de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación en 2007 había activado todas las alarmas oficiales. Según este informe (que tuvo en cuenta la evolución de los ingresantes a todas las universidades nacionales durante los últimos 5 años) el nivel de deserción universitaria alcanzaba el 60 %.

En el resto del mundo el problema también preocupa a las autoridades oficiales aunque, comparativamente, tienen mucho mejores perspectivas que nuestro país. Los niveles de abandono de los estudios en España oscilan entre el 30 % y el 50 % y son similares a las de otros países como Francia, Austria y Estados Unidos, no obstante, estas cifras son más bajas en Alemania (20 % – 25 %), Suiza (17 % – 30 %), Finlandia (10 % – 15 %) y los Países Bajos (20 % – 30 %).

Muchos expertos en la materia no dudan en señalar a las graves falencias de la enseñanza media como la causante principal de esta debacle pues sus egresados, apenas armados con conocimientos básicos, al toparse con las nuevas exigencias de la universidad quedan desmoralizados. Otros, en cambio, agregan que la ansiedad propia de las nuevas generaciones las vuelve muy vulnerables a los tropiezos y las frustraciones, por lo que los traspiés normales de la inserción en el ámbito académico los lleva a tomar decisiones apresuradas y, sobretodo, irreversibles.

También las presiones económicas cumplen un papel determinante al momento de tomar el difícil camino de la deserción. La realidad indica que muchos estudiantes trabajan en paralelo a los estudios y que esta doble vida a la larga puede resultar fatal para sus aspiraciones profesionales.

Por otro lado, muchos especialistas también asumen que parte de las causas del problema son propias del sistema universitario. Los cursos del primer año suelen ser multitudinarios, los recursos materiales siempre son escasos, la difícil situación que atraviesan los estudiantes en su ingreso a la enseñanza superior muchas veces no esta contemplada en las modalidades pedagógicas, los diseños curriculares aparecen demasiado rígidos frente a las nuevas necesidades de los ingresantes, etc. En concreto, la poca flexibilidad de las estructuras universitarias también influye directamente en la construcción de la deserción de los estudios.

En suma, las causas que explican el alto nivel de deserción incluyen diversos factores de índole social, económico y pedagógico y prestarle la debida atención a cada uno, o al conjunto, implica un trabajo arduo y complejo, no obstante, el gobierno nacional y muchas instituciones de altos estudios desde hace tiempo se encuentran trabajando horas extra para ponerle un freno a la exasperante situación.

Las consecuencias de la deserción universitaria

Los efectos negativos de este fenómeno se esparcen por todos los estamentos de la sociedad y golpean con fuerza en los claustros educativos y la comunidad estudiantil, no obstante, éstos también ya se empiezan a sentir dentro del ámbito económico y productivo del país.

En principio, el Informe sobre la Educación Superior en América Latina y el Caribe 2000-2005, “La Metamorfosis de la Educación Superior”, patrocinado por la UNESCO, sostiene que la deserción universitaria conlleva un elevado costo económico ya que se estima que al año en América Latina y el Caribe se pierden entre 2 y 415 millones de dólares por país como producto del abandono de los estudios superiores.

Siendo más específicos, la deserción universitaria deja importantes secuelas en los tres principales actores que se cruzan en su camino: los estudiantes, las instituciones y la sociedad.

Consecuencias para el estudiante:

 Desperdicio de sus ganas de estudiar y progresar.
 Perdida de tiempo (a veces años) en estudios infructuosos.
 Perdida de la inversión hecha en material de estudio (libros, apuntes, fotocopias, útiles, viáticos, etc.).
 Interrupción de su desarrollo personal y profesional.
 Perdida del acceso a un mejor nivel de vida.
 Dificultad para insertarse en el mercado laboral y también para acceder a los puestos mejor remunerados.
 Perdida de contacto directo con otros jóvenes de igual edad con los que comparte intereses, aspiraciones, sueños, ideales, valores.
 Descenso de los niveles de autoestima y confianza.
 Perturbación de su comportamiento general y de la dinámica de todas sus relaciones, tanto en el plano laboral como sentimental pero, especialmente, dentro de la familia.
 Trastornos físicos ligados con la frustración y el fracaso (insomnio, pérdida de apetito, dolores crónicos).

Consecuencias para las instituciones:

 Perdida importante de capital humano.
 Malgasto y desperdicio de su presupuesto.
 Desaprovechamiento de sus instalaciones e infraestructura.
 Condicionamiento de su futuro porque la persistencia del problema las obliga a hacer más gastos y esfuerzos en el corto plazo.
 Distanciamiento de la sociedad y la juventud.
 Fomento de una sensación de temor y desconfianza hacia la institución.
 Realización de un doble esfuerzo pues el abandono universitario también repercute en los demás alumnos que siguen estudiando. Sobre estos jóvenes también recaen consecuencias:
• se interrumpen amistades abruptamente
• se limita su acceso a otras fuentes de recursos materiales e intelectuales
• se empobrece la comunidad estudiantil
• el corte abrupto en las relaciones perjudica el rendimiento académico y el bienestar común
• se deteriora el nivel general de autoestima
Todas estas secuelas obligan a la institución a redoblar su labor y atención sobre los alumnos aún en carrera para compensar su pérdida.
 Aumento del distanciamiento entre la enseñanza superior y la enseñanza media (se echan culpas mutuas).
 Perdida de tiempo y recursos al tener que repensar las estructuras académicas y pedagógicas más de lo conveniente y necesario.
 Distanciamiento del aparato productivo que requiere mano de obra profesional (se pierden así importantes oportunidades de generar contactos, colaboraciones, intercambios, inversiones, promociones, auspicios).

Consecuencias para la sociedad:

 Malgasto o desperdicio de recursos económicos irrecuperables y muy necesarios en otras áreas (salud, trabajo, defensa).
 Perdida de mano de obra profesional y especializada, lo que puede desencadenar problemas para atraer inversiones o encarar proyectos productivos.
 Incremento de la mano de obra no especializada o de menor calidad.
 Crecimiento de la cantidad de jóvenes calificados como NiNi (“ni estudia ni trabaja”).
 Aumento de los niveles de trabajo informal o en negro.
 Decaimiento del valor de la educación como motor del progreso y el bienestar personal.
 Descenso de la imagen de las instituciones y autoridades.
 Aumento en los niveles de violencia social pues las frustraciones que sienten los jóvenes se trasladan con ellos a otros sectores de la comunidad (la familia, el trabajo, las amistades, los vecinos).

A pesar de todos los aspectos enunciados, las consecuencias reales de la deserción universitaria todavía no han golpeado de lleno a la sociedad, por el momento solo hay indicadores que ponen de manifiesto la amenaza que se avecina en el horizonte. Si este flagelo no se frena a tiempo puede acarrear serias dificultades para toda la Nación, sobretodo para el modelo productivo en vigencia pues la escasez de mano de obra profesional puede convertirse en una importante traba para su desarrollo y expansión. Por ende, no debe tomarse a la ligera el problema, no se debe esperar a que los efectos negativos rebalsen de su cauce para acometer una acción seria al respecto, aún se esta a tiempo para encarar el conflicto con la determinación y prestancia que éste amerita.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s